lunes, 29 de febrero de 2016

Las observaciones de IBEX permiten estudiar el campo magnético interestelar

Ilustración de artista. Mucho más allá de la órbita de Neptuno, el viento solar y el medio interestelar interactúan creando una región conocida como la envolvente solar (o heliofunda) interior, limitada por dentro por el frente de choque de terminación y por fuera por la heliopausa. Crédito: NASA/IBEX/Adler Planetarium.
Inmediatamente después de su lanzamiento en 2008, el Explorador de la Frontera Interestelar (IBEX) de NASA, observó un detalle curioso en una fina rodaja del espacio: había más partículas circulando por una delgada y larga franja del cielo que en ninguna otra parte. El origen de lo que se llamó la 'cinta' de IBEX era desconocido pero su propia existencia abrió las puertas a la observación de lo que hay fuera de nuestro Sistema Solar, al igual que las gotas de lluvia en la ventana te proporcionan datos sobre el tiempo que hace afuera.


Ahora, un nuevo estudio emplea datos de IBEX y simulaciones de la frontera interestelar (que se encuentra en el borde mismo de la gigantesca burbuja magnética que rodea nuestro Sistema Solar llamada heliosfera) para describir mejor el espacio de nuestro vecindario cósmico. La investigación determina con precisión la intensidad y dirección del campo magnético fuera de la heliosfera. Esta información nos permite conocer las fuerzas magnéticas que dominan en la Galaxia y nos enseñan más sobre nuestro hogar en el espacio.

El nuevo estudio se basa en una teoría en particular sobre el origen de la cinta de IBEX, según la cual las partículas que fluyen por ella son en realidad material solar reflejado de vuelta hacia nosotros después de un largo viaje hasta las fronteras magnéticas del Sol. Las direcciones de las distintas partículas reflejadas hacia la Tierra están determinadas por las características del campo magnético interestelar. Por ejemplo, las simulaciones demuestran que las partículas más energéticas proceden de una región distinta del espacio que las menos energéticas, lo que nos da pistas acerca de cómo el campo magnético interestelar interacciona con la heliosfera. Además de predecir de manera correcta las posiciones de las partículas neutras en la cinta a diferentes energías, el campo magnético interestelar deducido coincide con las medidas de Voyager 1, la desviación de los gases neutros interestelares y las observaciones de luz estelar lejana polarizada.http://observatori.uv.es/

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