Un conjunto de imágenes tomadas en 2004 muestran las fases y el tamaño relativo de Venus vistos desde la Tierra mientras orbita alrededor del Sol. (Crédito de la imagen: Fotografía de Jamie Cooper. (Foto de SSPL/Getty Images))
Venus supone una especie de enigma para los aficionados a la astronomía. Es el planeta más brillante y el más fácil de observar, y verlo cerca de una luna creciente es uno de los espectáculos más conmovedores del cielo. Sin embargo, no revela casi nada.
Marte tiene su color rojizo. Saturno recompensa incluso a un pequeño telescopio con sus espectaculares anillos. Júpiter tiene lunas, cinturones y un disco bien definido. Venus , por su parte, pasa meses brillando intensamente en el crepúsculo, luciendo exactamente como quienes no observan las estrellas imaginan que debería verse una estrella: un brillante punto blanco. Lo que vemos es la luz del sol reflejada por su densa capa de nubes, lo que hace imposible observarla con detalle.