Un posible planeta de segunda generación podría haberse formado a partir de los restos de una estrella y ahora está siendo consumido lentamente por la enana blanca que esta dejó tras de sí. Crédito: NASA/Chandra.
Cuando estrellas similares al Sol se acercan al final de su vida entran en la fase de gigante roja, expandiendo sus capas externas y perdiendo parte de su masa en forma de gas. Tras esta etapa, el núcleo remanente puede convertirse en una enana blanca, un objeto que ya no realiza fusión nuclear.
La expansión hacia la fase de gigante roja puede afectar a los sistemas planetarios que rodean a la estrella. Los planetas en órbitas cercanas pueden ser engullidos por la atmósfera estelar expandida o destruidos por un intenso calentamiento. La pérdida de masa de la estrella también modifica la gravedad del sistema.
En este contexto, los astrónomos han identificado un posible planeta de segunda generación que orbita una enana blanca, aparentemente formado a partir del material remanente de la evolución estelar. El descubrimiento sugiere que los restos de un sistema planetario pueden proporcionar materia para la formación de nuevos planetas.










