A un año de haber abierto las prístinas muestras de material espacial proveniente de este cuerpo celeste, El espacio sigue revelando sus secretos, y el asteroide Bennu acaba de proporcionar una clave fundamental en la búsqueda de respuestas sobre el origen de la vida.
Muestras traídas a la Tierra por la misión OSIRIS-REx de la NASA han confirmado la presencia de moléculas orgánicas esenciales para la vida, entre ellas aminoácidos y nucleobases, los mismos componentes que conforman el ADN y el ARN terrestres.