Los astrónomos han encontrado un vínculo directo entre la muerte explosiva de estrellas masivas y la formación de los objetos más compactos y enigmáticos del Universo: los agujeros negros y las estrellas de neutrones. Con la ayuda del Very Large Telescope (VLT) de ESO y el New Technology Telescope (NTT) del Observatorio Europeo Austral, dos equipos pudieron observar las consecuencias de la explosión de una supernova en una galaxia cercana, encontrando evidencia del misterioso objeto compacto que dejó detrás.
Cuando las estrellas masivas llegan al final de sus vidas, colapsan bajo su propia gravedad tan rápidamente que se produce una violenta explosión conocida como supernova. Los astrónomos creen que, después de toda la emoción de la explosión, lo que queda es el núcleo ultradenso, o remanente compacto, de la estrella. Dependiendo de la masa de la estrella, el remanente compacto será una estrella de neutrones (un objeto tan denso que una cucharadita de su material pesaría alrededor de un billón de kilogramos aquí en la Tierra) o un agujero negro (un objeto del que nada, ni siquiera Incluso la luz puede escapar.



