Datos recogidos por la misión de astrometría espacial Gaia de la ESA han revelado por primera vez cómo las enanas blancas, restos muertos de estrellas como nuestro Sol, se convierten en esferas sólidas cuando se enfría el gas caliente de su interior.
El enfriamiento de las enanas blancas dura miles de millones de años. Cuando alcanzan determinada temperatura, la materia inicialmente caliente del núcleo de la estrella empieza a cristalizarse y se solidifica. Este proceso es parecido al del agua líquida que se convierte en hielo en la Tierra cuando alcanza los cero grados Celsius, salvo por que la temperatura a la que se produce la solidificación de las enanas blancas es extremadamente alta: unos 10 millones de grados Celsius.
