miércoles, 7 de enero de 2026

La NASA captura durante más de 25 años el remanente de supernova de Kepler para observar su evolución

 

Fragmentos de la estrella progenitora avanzan a velocidades diferenciadas como parte de los restos que dejó una explosión detectada hace más de cuatro siglos, según informó la NASA a través de un video extendido realizado a partir de observaciones sistemáticas con el observatorio Chandra. El remanente supernova de Kepler, ubicado a unos 17.000 años luz de la Tierra, ha sido objeto de seguimiento durante veinticinco años. De acuerdo con lo publicado por la NASA, la agencia dio a conocer una animación que permite observar con precisión la evolución y desplazamiento de estos restos, proporcionando detalles inéditos sobre la física de las explosiones estelares.

La animación, elaborada usando imágenes de rayos X tomadas por el Observatorio Chandra entre los años 2000, 2004, 2006, 2014 y 2025, fue incorporada con registros ópticos del telescopio Pan-STARRS, de acuerdo con la información reportada por la NASA. El remanente, que lleva el nombre del astrónomo alemán Johannes Kepler tras ser visualizado por primera vez en el cielo nocturno en 1604, es considerado uno de los ejemplos mejor documentados de supernova de Tipo Ia. Esta categoría corresponde a explosiones generadas cuando una enana blanca —estrella agotada de tamaño similar a la Tierra— supera una masa crítica, proceso que puede ocurrir por acumulación de material de una estrella compañera o por fusión con otra enana blanca.

Según la propia agencia, esta compilación constituye el video de mayor duración elaborado por Chandra hasta la fecha, gracias a la extensa trayectoria del telescopio. Durante su presentación en la 247ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Phoenix, Jessye Gassel, estudiante de posgrado en la Universidad George Mason y líder de la investigación, remarcó: "La trama de la historia de Kepler apenas comienza a desenvolverse". Gassel también expresó su impresión por la posibilidad de observar el comportamiento de los fragmentos de la estrella que interactúan con el material eyectado previamente.

El medio detalló que el análisis del video revela que algunas secciones del remanente viajan a una velocidad aproximada de 22,2 millones de kilómetros por hora, equivalentes al 2% de la velocidad de la luz, desplazándose hacia la parte inferior de la imagen. Por otro lado, otras partes se mueven hacia la parte superior a aproximadamente 6,4 millones de kilómetros por hora, o el 0,5% de la velocidad de la luz. Este marcado contraste se relaciona con la densidad del gas con el cual estos materiales colisionan: el medio señaló que las regiones con mayor resistencia, hacia la parte superior, ralentizan el avance de los fragmentos en comparación con la zona inferior, donde la densidad del gas es inferior.

Las implicaciones de este fenómeno aportan elementos fundamentales para caracterizar los entornos en los que se producen este tipo de explosiones, así como sus consecuencias en la formación de estrellas y planetas posteriores. El investigador Brian Williams, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, afirmó: "Las explosiones de supernovas y los elementos que expulsan al espacio son el motor de nuevas estrellas y planetas". Según sus declaraciones recogidas por la NASA, comprender este tipo de dinámicas resulta esencial para reconstruir la historia cósmica de nuestro entorno galáctico.

Otra vertiente de la investigación, reportó la NASA, consistió en examinar la anchura y la propagación del frente de la onda expansiva generada por la explosión. Este borde define el límite máximo del avance de los restos e inicia la interacción con el medio interestelar. La medición de sus dimensiones y velocidad provee a los astrónomos datos sobre la intensidad de la deflagración original y el estado del entorno circundante en el momento de la explosión.

El remanente de Kepler, además de destacar por la brillantez de sus emisiones de rayos X —resultado de temperaturas que ascienden a millones de grados, según explicó el medio—, constituye una referencia clave en la investigación astronómica, ya que las supernovas de Tipo Ia son utilizadas como indicadores para calcular la expansión del universo. El seguimiento continuado con el sistema Chandra resulta posible por la proximidad relativa de este remanente dentro de nuestra galaxia, lo cual habilita la obtención de imágenes detalladas de la evolución de los escombros.

El Programa del Observatorio Chandra es gestionado por el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA, en la ciudad de Huntsville, Alabama. Conforme a la información divulgada por el medio, el Centro de Rayos X Chandra del Observatorio Astrofísico Smithsoniano se encarga tanto de las operaciones científicas, con sede en Cambridge, Massachusetts, como del control de vuelo desde Burlington, Massachusetts. Esta estructura facilita el seguimiento y análisis de fenómenos astronómicos como el remanente de Kepler, brindando información crucial sobre la dinámica y el impacto de las explosiones estelares.https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/07/la-nasa-captura-durante-mas-de-25-anos-el-remanente-de-supernova-de-kepler-para-observar-su-evolucion/

No hay comentarios:

Publicar un comentario