La carga de HERSCHEL es sometida a pruebas de vibración en la Instalación de misiles de White Sands, en Nuevo México. Crédito: NASA/Ted Gacek.
La atmósfera del Sol (o corona) es un hervidero de actividad. Las fulguraciones solares y las inyecciones de masa de la corona lanzan partículas de alta energía al espacio y la propia corona emite constantemente partículas conocidas como viento solar. Igual que los de la Tierra, los vientos solares que abandonan nuestra estrella viajan a velocidades diferentes, desde a solo poco más de 1 millón de kilómetros por hora – los llamados vientos lentos – hasta los vientos rápidos que viajan a hasta 2.7 millones de kilómetros por hora.