Al igual que el curso del viento en medio de una tormenta, los científicos han descubierto que las partículas fluyen en el sistema solar desde el espacio interestelar han probablemente cambiado de dirección en los últimos 40 años. Dicha información puede ayudarnos a trazar nuestro lugar en la galaxia que nos rodea, y nos ayudará a entender nuestro lugar en el espacio.
Los resultados, basados en datos que abarcan cuatro décadas de 11 naves diferentes, fueron publicados en Science el 5 de septiembre de 2013.
