Ilustración de Saturno con su núcleo difuso. Crédito: Caltech/R. Hurt (IPAC).
Del mismo modo en que los terremotos hacen que nuestro planeta tiemble, las oscilaciones del interior de Saturno hacen que el gigante de gas sufra ligeras sacudidas. Esos movimientos, a su vez, provocan ondas en los anillos.
El estudio de las ondas sugiere que el núcleo el planeta no es una bola dura de roca, como se había propuesto en algunas teorías, sino una sopa difusa de hielo, roca y fluidos metálicos.
