Uno de los grandes misterios que encierra el Sol no es precisamente el núcleo, del que conocemos su composición y estructura gracias a los fenómenos que podemos estudiar en la superficie y por otros métodos indirectos. El misterio, precisamente, radica en la capa más externa de nuestra estrella, la corona solar. Y es que desde que se empezó a estudiar el Sol de forma científica, no se ha podido resolver el enigma de la elevadísima temperatura que tiene la corona, contra toda lógica, muy superior a la de su superficie.
La corona, que se extiende por más de un millón de km desde la superficie solar (el Sol tiene 1.400.000 km de diámetro), muy diluida y enrarecida, tiene la escalofriante temperatura de 2 millones de grados centígrados, mientras que la superficie visible solo alcanza los 5.500ºC.
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