Cuando se acumuló la niebla en la Tierra durante el Eón Arcaico, nuestro joven planeta podría haber tenido el aspecto que se muestra en esta ilustración. Crédito: NASA’s Goddard Space Flight Center/Francis Reddy.
En la actualidad estamos experimentando los impactos dramáticos que puede tener sobre el clima del planeta incluso un pequeño aumento en las temperaturas globales. Ahora, imagina una Tierra 10 o 15 grados centígrados más caliente que hoy en día. La Tierra ha experimentado estas temperaturas en varios momentos del pasado lejano y las volverá a sufrir dentro de cientos de millones de años, a medida que el Sol siga aumentando su brillo.
Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Harvard ha descubierto que, durante estas épocas de calor extremo, la Tierra puede haber experimentado ciclos de sequía seguidos por lluvias torrenciales en regiones de cientos de kilómetros de ancho que podrían haber vertido más de 30 cm de agua en solo unas horas.
