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| Orificio excavado por el todoterreno Curiosity en la superficie de Marte para analizar los minerales del subsuelo (.) |
Hagamos un ejercicio de ficción e imaginemos que estructuras similares a los filamentos micrométricos de Quebec aparecieran en el campo visual de un microscopio con la capacidad necesaria, pero no en un laboratorio en Londres, sino a bordo de un rover en Marte. Con toda seguridad, tendríamos muchas dudas antes de declarar que hemos descubierto vida fuera de la Tierra. Al encontrar en nuestro planeta estructuras fosilizadas que nos recuerdan la morfología de terrícolas contemporáneos, tal vez bajamos un poco la guardia y olvidamos que la naturaleza llega por caminos muy diferentes a fabricar estructuras muy parecidas. Pero claro, la Tierra bulle de vida, y ha sido así durante billones de años; en un entorno tan biofavorable, parece que la explicación más lógica para el origen de estas estructuras es la biología. Y cada año encontramos evidencias de la existencia de microorganismos más y más atrás en el tiempo.