Philae va equipado con distintos instrumentos para detectar moléculas, unos que aspiran u «olfatean» los gases del cometa y otros que perforan su superficie y obtienen muestras del interior.
Por el momento, los científicos solo cuentan con los datos de moléculas orgánicas recogidas por el analizador de gases COSAC (siglas en inglés de Composición y Recogida de Muestras Cometarias), que son las que los científicos están analizando. En concreto, Philae obtuvo esas muestras de la nube de polvo que levantó en su accidentado aterrizaje el pasado día 12.
Se trata de monóxido de carbono, dióxido de carbono y otras moléculas más complejas sobre cuya composición aún no se han puesto de acuerdo los científicos, explica a ABC Guillermo Muñoz Caro, científico del Centro de Astrobiología del INTA y miembro de la misión Rosetta.


