Los cometas son nuestra conexión más directa con las fases iniciales de formación y evolución del Sistema Solar. Solo cada pocos años se descubre un nuevo cometa que está realizando su primer viaje al Sistema solar interior procedente de la Nube de Oort, una zona de objetos helados que rodea al Sistema Solar. Estas oportunidades ofrecen a los astrónomos la posibilidad de estudiar un clase especial de cometas.
Los cometas procedentes de la Nube de Oort, como el cometa C/2012 K1, no se ven afectados por el calentamiento térmico y el procesamiento por la radiación del Sol. La naturaleza prístina de estos cometas permite conservar los materiales de la superficie convirtiéndolos en objetivos ideales para observar la composición del gas y de las partículas de polvo.