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| Las investigaciones sugieren que los efectos de la luz del Sol producen el color de la Gran Mancha Roja de Júpiter. Las nubes que forman esta característica del planeta están mucho más altas que las demás en otros sitios de Júpiter y su naturaleza de vórtice establece un límite para las partículas rojizas una vez que estas se forman. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/ Space Science Institute (Instituto de Ciencia Espacial, en idioma español) |
Según un nuevo análisis de datos aportados por la misión Cassini, de la NASA, el color rojizo de la Gran Mancha Roja (Great Red Spot, en idioma inglés) de Júpiter probablemente sea el producto de químicos simples que la luz del Sol descompone en la atmósfera superior del planeta. Los resultados contradicen la otra teoría dominante sobre el origen del llamativo color de la mancha, la cual propone que los químicos rojizos vienen desde abajo de las nubes de Júpiter.
Los resultados fueron presentados a principios de noviembre por Kevin Baines, un científico del equipo de la misión Cassini, quien desempeña sus funciones en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California. La presentación se llevó a cabo en la reunión de la División de Ciencias Planetarias (Division for Planetary Science, en idioma inglés), de la Sociedad Astronómica Estadounidense (American Astronomical Society, en idioma inglés), la cual tuvo lugar en Tucson, Arizona. Baines y sus colegas del JPL, Bob Carlson y Tom Momary, llegaron a sus conclusiones utilizando una combinación de datos aportados por Cassini cuando llevó a cabo el sobrevuelo de Júpiter, en diciembre del año 2000, también empleando información extraída de experimentos realizados en laboratorios.