Aunque Dione (próximo) y Encelado se componen de casi los mismos materiales, Encelado tiene una reflectividad considerablemente más alta que Dione. Como resultado de ello, parece más brillante en el cielo nocturno oscuro.
La superficie de Encelado (313 millas o 504 kilómetros de diámetro) aguanta una lluvia constante de granos de hielo de sus jets del polo sur. Como resultado, su superficie es más como fresca, brillante nieve que Dione de (698 millas o 1123 kilómetros de diámetro) mayor, la superficie erosionada. Como las superficies limpias, frescas quedan expuestos en el espacio, que poco a poco reúnen daños polvo y radiación , se oscurecen en un proceso conocido como "erosión espacial".
jueves, 19 de noviembre de 2015
Testigo de un mojado Marte primitivo
Volúmenes enormes de agua alguna vez inundados por este profundo abismo en Marte que conecta el 'Gran Cañón' del Sistema Solar - Valles Marineris - de las tierras bajas del norte del planeta.
La imagen, tomada por la ESA Mars Express el 16 de julio, se centra en Auroras Caos, cerca del cruce de Ganges, Capri y Eos chasmata.
Las medidas de Auroras Caos son de aproximadamente 710 km de diámetro (una sección más pequeña se muestra aquí) y se sumerge unos 4,8 km por debajo del terreno circundante.
La imagen, tomada por la ESA Mars Express el 16 de julio, se centra en Auroras Caos, cerca del cruce de Ganges, Capri y Eos chasmata.
Las medidas de Auroras Caos son de aproximadamente 710 km de diámetro (una sección más pequeña se muestra aquí) y se sumerge unos 4,8 km por debajo del terreno circundante.
Nuevo satélite para medir la salud de las plantas
ESA planea realizar un seguimiento de la salud de la vegetación del mundo mediante la detección y medición del débil resplandor que las plantas emiten y transforman de la luz solar y el dióxido de carbono de la atmósfera en energía.
Cediendo información sobre la salud y el estrés de la vegetación del planeta es importante, por los crecientes lugares de población mundial cada vez mayor en demanda de la producción de alimentos y piensos.
Después de un riguroso proceso de selección, el satélite será el octavo Earth Explorer de la ESA, previsto para su lanzamiento en 2022.
Cediendo información sobre la salud y el estrés de la vegetación del planeta es importante, por los crecientes lugares de población mundial cada vez mayor en demanda de la producción de alimentos y piensos.
Después de un riguroso proceso de selección, el satélite será el octavo Earth Explorer de la ESA, previsto para su lanzamiento en 2022.
Una nueva pista en la formación de campos magnéticos alrededor de estrellas y galaxias
![]() | |
| Imagen de bucles de la corona del Sol, que están relacionados con los campos magnéticos. Crédito: NASA/Solar Dynamics Observatory. |
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Un proyecto futurista instalado en el presente
Instalado en la localidad de Malargüe, Mendoza, el Observatorio Pierre Auger es el centro de estudios internacionales sobre la caída de rayos cósmicos al planeta. Representantes de 16 países firmaron la extensión del financiamiento por diez años.
Por Ignacio Jawtuschenko
Desde Malargüe
Ayer en el Observatorio Pierre Auger ubicado en Malargüe, Mendoza, los representantes de los 16 países miembros de este proyecto científico firmaron un acuerdo para asegurar financiamiento y extender por diez años el estudio de las mayores energías conocidas del universo: los rayos cósmicos. En el mundo científico sólo una cosa se valora más que la inauguración de un proyecto, y es conseguir que un proyecto tenga continuidad en el tiempo, clave para seguir cosechando logros. En lo que fue un encuentro científico que reunió a más de cien investigadores de Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Brasil, España, Australia, Eslovenia, Holanda, México, Polonia, y Portugal, entre otros, el Estado argentino se comprometió también a financiar una nueva etapa en este megaexperimento, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica –que apoya desde el principio– y el Ministerio de Ciencia y Tecnología Nacional –que se ha sumado recientemente–. El Observatorio Pierre Auger es la mayor área experimental del mundo, cubierta por un proyecto científico. Se extiende sobre 3000 kilómetros cuadrados, el equivalente a multiplicar 15 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Fue iniciado en 1998 y que desde entonces ha logrado resultados de alto impacto en el campo de conocimiento nuevo: la astronomía de partículas. Más de 500 científicos y técnicos de 16 países trabajan en los laboratorios ubicados en esta localidad mendocina para “captar” y entender las partículas ultra energéticas que llegan desde el cosmos, desentrañar sus misterios y su origen. Este proyecto nació para buscar determinar la naturaleza y el origen de los rayos cósmicos de altas energías. Los rayos cósmicos no son otra cosa que partículas veloces que llegan a la Tierra desde el espacio exterior. Los rayos estudiados en Pierre Auger, son protones y núcleos atómicos pesados que inciden sobre la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a la de la luz. Llegados a la atmósfera, después de viajar distancias astronómicas, esos núcleos chocan con las moléculas de la atmósfera y producen una cascada de miles de millones de partículas secundarias que llueven sobre la superficie de la Tierra. Los detectores malargüinos, unas 1600 piletas plásticas llenas de agua de máxima pureza, están allí para intentar registrar el paso de esas partículas secundarias. Pero, contrariamente a lo que pudiera pensarse, la detección de rayos cósmicos es un evento más bien infrecuente, solo una vez cada cien años por kilómetro cuadrado, por eso para pescarlos hacen falta grandes superficies, agarrarlos en el momento justo y, si es posible, retenerlos, ver sus efectos secundarios, analizarlos y extraer conclusiones. El ministro de Ciencia Lino Barañao destacó: “Como seres humanos nos interesa saber de qué está hecho el universo, pero también sabemos del valor simbólico de los proyectos de colaboración científica, dado que entendemos que la ciencia abre caminos en el mundo de hoy para superar conflictos o diferencias étnicas o religiosas”, subrayó.
Por Ignacio Jawtuschenko
Desde Malargüe
Ayer en el Observatorio Pierre Auger ubicado en Malargüe, Mendoza, los representantes de los 16 países miembros de este proyecto científico firmaron un acuerdo para asegurar financiamiento y extender por diez años el estudio de las mayores energías conocidas del universo: los rayos cósmicos. En el mundo científico sólo una cosa se valora más que la inauguración de un proyecto, y es conseguir que un proyecto tenga continuidad en el tiempo, clave para seguir cosechando logros. En lo que fue un encuentro científico que reunió a más de cien investigadores de Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Brasil, España, Australia, Eslovenia, Holanda, México, Polonia, y Portugal, entre otros, el Estado argentino se comprometió también a financiar una nueva etapa en este megaexperimento, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica –que apoya desde el principio– y el Ministerio de Ciencia y Tecnología Nacional –que se ha sumado recientemente–. El Observatorio Pierre Auger es la mayor área experimental del mundo, cubierta por un proyecto científico. Se extiende sobre 3000 kilómetros cuadrados, el equivalente a multiplicar 15 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Fue iniciado en 1998 y que desde entonces ha logrado resultados de alto impacto en el campo de conocimiento nuevo: la astronomía de partículas. Más de 500 científicos y técnicos de 16 países trabajan en los laboratorios ubicados en esta localidad mendocina para “captar” y entender las partículas ultra energéticas que llegan desde el cosmos, desentrañar sus misterios y su origen. Este proyecto nació para buscar determinar la naturaleza y el origen de los rayos cósmicos de altas energías. Los rayos cósmicos no son otra cosa que partículas veloces que llegan a la Tierra desde el espacio exterior. Los rayos estudiados en Pierre Auger, son protones y núcleos atómicos pesados que inciden sobre la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a la de la luz. Llegados a la atmósfera, después de viajar distancias astronómicas, esos núcleos chocan con las moléculas de la atmósfera y producen una cascada de miles de millones de partículas secundarias que llueven sobre la superficie de la Tierra. Los detectores malargüinos, unas 1600 piletas plásticas llenas de agua de máxima pureza, están allí para intentar registrar el paso de esas partículas secundarias. Pero, contrariamente a lo que pudiera pensarse, la detección de rayos cósmicos es un evento más bien infrecuente, solo una vez cada cien años por kilómetro cuadrado, por eso para pescarlos hacen falta grandes superficies, agarrarlos en el momento justo y, si es posible, retenerlos, ver sus efectos secundarios, analizarlos y extraer conclusiones. El ministro de Ciencia Lino Barañao destacó: “Como seres humanos nos interesa saber de qué está hecho el universo, pero también sabemos del valor simbólico de los proyectos de colaboración científica, dado que entendemos que la ciencia abre caminos en el mundo de hoy para superar conflictos o diferencias étnicas o religiosas”, subrayó.
Un profesor de UCLA propone un modo más sencillo para definir qué es un planeta
![]() |
| Cuando se aplica al Sistema Solar, el test de Margot coloca los ocho planetas en una categoría y los planetas enanos (como Ceres, mostrado en la fotografía) en otra. Crédito: NASA. |
La definición actual de planeta, aprobada oficialmente por la Unión Astronómica Internacional en 2006, se aplica sólo a cuerpos de nuestro Sistema Solar, lo que según Margot ha creado un "limbo definicional" para los cuerpos nuevos descubiertos. Margot propone en un artículo publicado en la revista Astronomical Journal extender la definición de planeta a todos los sistemas planetarios.
El nacimiento de los monstruos
Simplemente contando el número de galaxias en una zona del cielo, ponemos a prueba las teorías de los astrónomos sobre formación y evolución de galaxias. Sin embargo, una tarea tan simple se convierte en algo cada vez más difícil cuando los astrónomos intentan contar las galaxias más distantes y más débiles. Y se complica aún más por el hecho de que las galaxias más brillantes y más fáciles de observar (las galaxias más masivas del universo) son más escasas cuanto más penetran los astrónomos en el pasado del universo, mientras que las más menos brillantes (pero más numerosas) son aún más difíciles de detectar.
Ahora, un equipo de astrónomos dirigido por Karina Caputi, del Instituto de Astronomía de Kapteyn, en la Universidad de Groninga, ha sacado a la luz la existencia de muchas galaxias lejanas que habían escapado de los escrutinios anteriores. Utilizando imágenes del sondeo UltraVISTA (uno de seis proyectos que utiliza VISTA) para rastrear el cielo en longitudes de onda del infrarrojo cercano y hacer un censo de galaxias débiles en una época en la que la edad del universo estaba entre los 750 y los 2.100 millones de años.
Ahora, un equipo de astrónomos dirigido por Karina Caputi, del Instituto de Astronomía de Kapteyn, en la Universidad de Groninga, ha sacado a la luz la existencia de muchas galaxias lejanas que habían escapado de los escrutinios anteriores. Utilizando imágenes del sondeo UltraVISTA (uno de seis proyectos que utiliza VISTA) para rastrear el cielo en longitudes de onda del infrarrojo cercano y hacer un censo de galaxias débiles en una época en la que la edad del universo estaba entre los 750 y los 2.100 millones de años.
Identifican el gas que alimenta la formación de estrellas
martes, 17 de noviembre de 2015
Los colores de un cometa
Los análisis más recientes muestran que la zona del cuello entre los dos lóbulos del cometa es aparentemente más rica en agua congelada que las zonas de alrededor. Los datos de OSIRIS también demuestran que el cuerpo está cubierto por una capa porosa de granos finos y sugieren la presencia de dióxido de azufre congelado. Los productos gaseosos del dióxido de azufre han sido detectados en varias comas cometarias, incluyendo la de 67P.
Esta semana se espera un golpe de una CME
Un filamento magnético en el Sol entró en erupción durante las últimas horas del 15 de noviembre, lanzando fragmentos al espacio. Poco después, una CME se observó lejos del sol.
Modelos de tormenta de NOAA sugieren que la CME pronunciará un golpe de refilón al campo magnético de la Tierra el 18 o 19 de noviembre . Hay una probabilidad de 40% de tormentas geomagnéticas cuando llega el CME.
Modelos de tormenta de NOAA sugieren que la CME pronunciará un golpe de refilón al campo magnético de la Tierra el 18 o 19 de noviembre . Hay una probabilidad de 40% de tormentas geomagnéticas cuando llega el CME.
Las "ómicas" de los viajes espaciales
El cuerpo humano es increíblemente complejo. Cada parte de nosotros, de nuestros huesos a nuestras células sanguíneas-está sujeta a una serie de reacciones químicas y las interacciones moleculares que, sin nuestro esfuerzo consciente, nos mantienen vivos.
Pero ¿qué ocurre con estos procesos cuando dejamos el planeta?
En la órbita de la Tierra y más allá, donde la gravedad es contrarrestada por un constante estado de caída libre y la radiación cósmica se intensifica, el funcionamiento interno molecular del cuerpo humano pueden cambiar. Para saber cómo, la NASA ha entrado en un ámbito de la investigación biológica conocida como "ómicas".
"Ómicas" se refiere a la recogida de datos sobre la mezcla de microcosmos que regulan nuestro cuerpo a nivel molecular. Cosas que trabajan con el metabolismo se agrupan bajo el término "metaboloma." Todos los lípidos en el cuerpo son llamados el "lipidome." Todas las proteínas "proteoma".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









