Un grupo de investigadores de la Penn State University acaba de cambiar la definición de "zona de habitabilidad" de una estrella. Una modificación que, entre otras cosas, desplaza a la Tierra desde el centro de esa franja orbital privilegiada y la empuja hasta muy cerca de su borde interno, más allá del cual la vida no sería posible.
Una de las condiciones para que un planeta tenga posibilidades de albergar vida tal y como la conocemos es que se encuentre en la "zona de habitabilidad" de su estrella. Es decir, a la distancia necesaria, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, para que sobre su superficie pueda existir agua en estado líquido.