Un equipo de astrónomos ha descubierto una nueva fuente de electrones energéticos y muy rápidos que llueven sobre la Tierra, un fenómeno que contribuye a las coloridas auroras boreales pero que también supone un peligro para los satélites, naves espaciales y astronautas.
Los científicos determinaron que el repentino chubasco fue provocado por ondas silbadoras, un tipo de ondas electromagnéticas que viajan por el plasma del espacio y afectan a los electrones de la magnetosfera en la
Tierra, haciendo que se «derramen» hacia la atmósfera.
