Imagen compuesta de la galaxia enana Markarian 71. Crédito: Hubble Space Telescope.
Un estudio utilizando datos de telescopios en tierra y en el espacio resuelve un problema que aqueja a los astrónomos que trabajan en el infrarrojo y podría ayudar a realizar mejores observaciones de la composición del universo con el telescopio espacial James Webb y otros instrumentos.
Los astrónomos están tratando de medir la composición de los gases dentro de las galaxias, especialmente la proporción de oxígeno frente al hidrógeno, para comprender cuántas y de qué tipo son las estrellas que se están formando en un objeto distante.
Los investigadores utilizan dos métodos para medir el oxígeno en una galaxia, pero desafortunadamente, obtienen resultados diferentes. Un método usado habitualmente, el de líneas excitadas por colisiones, da una señal fuerte pero se cree que es sensible a los cambios de temperatura. Un segundo método utiliza otro conjunto de líneas llamadas líneas de recombinación, que son más débiles pero se cree que no están afectadas por la temperatura.
