La NASA extrajo las entrañas de antiguos satélites espía para construir el revolucionario telescopio espacial Nancy Grace Roman, pero ¿cómo? ¿Y por qué?
Tras años de arduo trabajo y expectación, nos encontramos a las puertas del lanzamiento del telescopio espacial de última generación de la NASA. El Telescopio Espacial Roman , que despegará este domingo 30 de agosto a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, impulsará la astronomía hacia el futuro, explorando los misterios de la energía oscura , estudiando mundos lejanos y ampliando nuestra comprensión del universo que nos rodea. Pero para llegar a este punto, la NASA utilizó una tecnología... inesperada.
En el corazón del observatorio se encuentra el conjunto del telescopio óptico. Este alberga el espejo principal del telescopio, su mecanismo principal para observar el cosmos, nueve espejos adicionales, estructuras de soporte y diversos componentes electrónicos. Pero, ¿de dónde proviene toda esta tecnología? De la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), que fabrica equipos de espionaje para agencias estadounidenses como la CIA. De ahí proviene.
En 1999, la NRO puso en marcha el programa multimillonario "Future Imagery Architecture", que subcontrató el desarrollo de nuevos satélites espía . La NRO contrató a Boeing para el proyecto, encargándole el diseño de un conjunto completo de nuevos satélites de reconocimiento de imágenes ópticas y de radar. Básicamente, se trataba de satélites espía. En 2001, en Estados Unidos tras los atentados del 11-S, este esfuerzo se intensificó ante la máxima preocupación por la seguridad nacional. Sin embargo, este auge en el desarrollo de satélites espía fue efímero. Y, debido a los miles de millones de dólares en sobrecostes por parte de Boeing, el proyecto se cerró en 2005.
En aquel momento, el New York Times calificó el programa como "quizás el fracaso más espectacular y costoso en los 50 años de historia de los proyectos estadounidenses de satélites espía".https://www.space.com/astronomy/from-spy-satellite-to-space-telescope-the-unlikely-origins-of-nasas-roman-space-telescope
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