Llegó a su órbita actual en dirección contraria, igual que un conductor suicida. Y arrasó, literalmente, al resto de las hasta entonces pacíficas lunas interiores de Neptuno. Por culpa de Tritón, en efecto, el octavo planeta hace gala de una de las más extrañas colecciones de satélites de todo el Sistema Solar.
Desde hace tiempo, los científicos planetarios sospechaban que Tritón, que con sus más de 2.700 km. de diámetro es el séptimo mayor satélite de nuestro sistema planetario, era un intruso en los dominios de Neptuno. Ahora, un equipo internacional de científicos lo ha confirmado y, además, ha calculado cómo eran los satélites del gigante gaseoso antes de la llegada del destructivo invasor. El trabajo se acaba de publicar en Arxiv.org.
