La galaxia conocida más antigua, la cercana Segue 1, es realmente un fósil remanente de los inicios del Universo, de acuerdo con un análisis de sus elementos químicos, prácticamente ausentes de metales pesados resultado precisamente de la evolución de las galaxias.
Los astrónomos esperan aprender sobre las primeras etapas de la formación de las galaxias tras el Big Bang utilizando la composición química de las estrellas, para ayudarles a desentrañar la historia de la Vía Láctea y otras galaxias cercanas. Con estas técnicas de análisis químico, un equipo de astrónomos fue capaz de clasificar la composición antigua única de Segue 1. Su trabajo se publica en la revista Astrophysical Journal.
Las estrellas se forman a partir de nubes de gas y su composición refleja la composición química del gas de la que nacieron. Sólo unos pocos millones de años después de que las estrellas comienzan a arder, las estrellas más masivas estallan en explosiones titánicas llamadas supernovas.
Estas explosiones siembran el gas cercano con elementos pesados producidos por las estrellas durante su vida. Las estrellas muy antiguas consisten casi en su totalidad de los dos elementos más ligeros, hidrógeno y helio, porque nacieron antes de que las explosiones de supernovas antiguas produjesen grandes cantidades de elementos más pesados.
