Ilustración del concepto de la misión Dragonfly de entrada, descenso, aterrizaje, operaciones de superficie y vuelo en Titán. POLITICA INVESTIGACIÓN Y TECNOLOGÍA JOHNS HOPKINS/APL
Un cráter de impacto de 90 kilómetros de diámetro ha sido recomendado como lugar de aterrizaje en la luna Titán de Saturno para la misión Dragonfly de la NASA, cuyo lanzamiento se espera en 2027.
Hay pruebas de la presencia pasada de compuestos orgánicos y agua líquida en el cráter, denominado Selk en honor a la diosa egipcia del conocimiento. Un campo de dunas al sur de este cráter al norte del ecuador de Titán es el punto idóneo de llegada.
Dragonfly es un módulo de aterrizaje, pero también aprovecha la gravedad relativamente baja de Titán y la alta presión atmosférica para volar como un dron, buscando nuevos objetivos y explorando una amplia variedad de destinos en el transcurso de la misión. Esta habilidad única permitirá estudiar diversos paisajes en un área que posiblemente cubra cientos de millas, investigar las vías de la química prebiótica, analizar la habitabilidad (por ejemplo, el clima, los procesos geológicos) y la búsqueda de firmas biológicas.
