Las fusiones de galaxias eran habituales en el Universo distante y en sus núcleos se formaron gigantescos agujeros negros que, al absorber el gas de su entorno, comenzaron a emitir energía.
Estos cuásares, objetos muy lejanos y tremendamente energéticos, tienen un pariente local mucho menos energético cuya existencia plantea numerosas cuestiones a los investigadores.
La luz de los cuásares distantes ha tardado miles de millones de años en 'alcanzar' la Tierra, de modo que los científicos están ahora viendo el pasado del Universo. "Los astrónomos siempre hemos querido comparar pasado y presente, pero esto ha resultado casi imposible porque a grandes distancias solo podemos ver los objetos más brillantes, ha explicado uno de los autores del trabajo, Jack W. Sulentic, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).
