La consecuencia de su impacto en la Tierra podría ser tan desastrosa como lo ocurrido hace 65 millones de años, cuando un asteroide extinguió a los dinosaurios. La única opción es alterar su trayectoria, dado que hacerlo explotar provocaría una lluvia de rocas sobre el planeta.
China decidió poner en marcha un plan que recuerda a la película Armageddon, aquel tanque de Hollywood en el que Bruce Willis comandaba a un grupo de astronautas con la misión de destruir un asteroide capaz de acaba con la Tierra. Beijing planea enviar al espacio 23 cohetes con el objetivo de desviar la trayectoria de Bennu, un gigantesco asteroide que podría impactar con el planeta en algo menos de 200 años.
Bennu pesa 85,5 millones de toneladas y es tan ancho como el Empire State, el emblemático edificio de Nueva York. Se calcula que si choca con la Tierra podría liberar una energía 80 mil veces más grande que la de la bomba de Hiroshima, aunque los científicos estiman que esa es una entre 2700 posibilidades.
Bennu es un asteroide de tipo B, con grandes cantidades de carbono y, potencialmente, muchas de las moléculas primordiales presentes cuando surgió la vida en la Tierra. Ya ha sido objeto de otras misiones. La NASA envió la nave Osiris-Rex en busca de muestras, que llegarán a la Tierra en 2023.
