Un equipo de físicos norteamericanos ha propuesto una nueva forma de detectar ondas gravitacionales, utilizando una pareja de relojes atómicos instalados en el espacio. La idea consiste en colocar los relojes en dos lugares diferentes alrededor del Sol y utilizarlos para medir pequeños cambios en la frecuencia de un haz de láser enviado del uno al otro. Según los investigadores, el ingenio podría ser instalado en el detector espacial de ondas gravitacionales LISA, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que se lanzará en el año 2034, para mejorar y complementar sus capacidades.
