La sonda orbital marciana MAVEN ha hecho la primera detección directa de la presencia permanente de iones metálicos en la ionosfera de un planeta distinto de la Tierra. Según Joseph Grebowsky, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, "debido a que los iones metálicos tienen vidas largas y son transportados lejos de su región de origen por vientos neutros y campos eléctricos, pueden utilizarse para inferir el movimiento en la ionosfera". Grebowsky es autor principal de un artículo sobre esta investigación, que apareció el 10 de abril en Geophysical Research Letters. MAVEN (acrónimo en inglés de Mars Atmosphere and Volatile Evolution Mission) está explorando la atmósfera superior marciana para entender cómo el planeta rojo perdió la mayor parte de su aire, transformándose de un mundo que podría haber soportado miles de millones de años de vida en un planeta desértico frío hoy. La comprensión de la actividad ionosférica está arrojando luz sobre cómo la atmósfera de Marte se está perdiendo en el espacio, según el equipo. El metal proviene de una lluvia constante de pequeños meteoritos sobre el planeta rojo. Cuando un meteorito de alta velocidad golpea la atmósfera marciana, se vaporiza. Los átomos de metal en el rastro de vapor obtienen algunos de sus electrones arrancados por otros átomos cargados y moléculas en la ionosfera, transformando los átomos de metal en iones cargados eléctricamente.