A través de los años, a medida que las temperaturas en todo el mundo han aumentado, quienes investigan el cambio climático han estado muy atentos a un lugar quizás más que a cualquier otro sitio: la capa de hielo del oeste de la Antártida, y particularmente la parte de ella que se derrite más rápidamente, los glaciares que se desplazan hacia el Mar de Amundsen.
En esa región, hay seis glaciares que están suspendidos gracias a un precario equilibrio; se encuentran parcialmente sostenidos por tierra y flotan parcialmente en las aguas fuera de la costa. En la capa de hielo hay suficiente agua congelada, que alimenta a estos gigantes helados, como para aumentar los niveles mundiales de los mares en casi 1,22 metro (4 pies), si se derritieran. Eso es inquietante porque los glaciares se están derritiendo. Es más, por medio de un nuevo estudio, se descubrió que la contracción parece ser imparable.
