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| Ilustración de artista de ULAS J1120+0641, un cuásar muy lejano (un AGN extremo) alimentado por un agujero negro con una masa de dos mil millones de veces la masa del Sol. Crédito: ESO/M. Kornmesser. |
La energía emitida por un AGN es a menudo equivalente a la de una galaxia entera de estrellas. Es una emisión tan intensa que la mayoría de los astrónomos piensa que sólo puede generarla gas precipitándose a un agujero negro supermasivo, un objeto con muchos millones de veces la masa del Sol. Los científicos están particularmente interesados en ver lo que le ocurre al gas cuando se acerca al agujero negro. Pero a tan grandes distancias, estos objetos son meros puntos de luz incluso para los mejores telescopios. Las observaciones espectroscópicas (en las que la luz de un objeto es dispersada en los colores que la componen) muestra que hay nubes en movimiento rápido que emiten radiación rodeando el disco, pero el tamaño verdadero del disco y la posición exacta de las nubes son muy difíciles de localizar.
