Los agujeros negros son uno de los objetos más misteriosos del Universo, una región del espacio con un campo gravitatorio tan poderoso que ni siquiera la luz puede escapar de ellos. Si el mismo Stephen Hawking, el astrofísico que más ha contribuido a explicar el fenómeno, puso en duda su existencia (al menos en términos clásicos) hace unos meses, ahora lo hacen las matemáticas.
Al menos esta es la conclusión a la que ha llegado Laura Mersini-Houghton, investigadora en el Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill, que ha demostrado matemáticamente que los agujeros negros no pueden existir. El trabajo no solo obliga a los científicos a reimaginar el tejido del espacio-tiempo, sino también a repensar los orígenes del Universo. Nada menos.
«Todavía estoy en shock», ha reconocido Mersini-Houghton. «Hemos estado estudiando este problema durante más de 50 años y esta solución nos da mucho que pensar», ha señalado en un comunicado emitido por la universidad.
