Los científicos han combinado observaciones de dos misiones de NASA para comprobar la forma asimétrica de la Luna, y cómo cambia bajo el bamboleo de la Tierra, una respuesta nunca antes observada desde órbita.
El equipo se ha apoyado en estudios del Lunar Reconnaissance Orbiter y de la misión Gravity Recovery and Interior Laboratory, o GRAIL. Como las naves que tomaron los datos están en órbita alrededor de la Luna, los científicos pudieron tener en cuenta la Luna entera, y no sólo la cara que puede verse desde la Tierra.
"La deformación de la Luna debida al tirón de la Tierra es muy difícil de medir, pero aprender más sobre él nos proporciona pistas acerca del interior de la Luna", comenta Erwan Mazarico, que trabaja en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de NASA.
