El experimento LUX (Large Underground Xenon), un laboratorio situado a 1,5 km bajo la superficie terrestre, en una antigua mina de oro de Dakota del Sur (EE.UU.), ha terminado sin resultados. El detector, el más sensible del mundo para sus fines, se puso en marcha hace 20 meses con el objetivo de encontrar la primera señal de la elusiva materia oscura, de la que se cree está compuesta la mayor parte del Universo. Sin embargo, no ha encontrado el mínimo rastro.
Los científicos creen que la sensibilidad de LUX superó con creces lo esperado y están convencidos de que si las partículas de materia oscura hubieran aparecido, el detector las habría visto. No son buenos resultados, pero al menos permitirán a los científicos eliminar algunos modelos posibles de partículas de materia oscura y cerrar el círculo para la próxima generación de experimentos.
