Ilustración de Juno delante de Júpiter.
La nave Juno de la NASA sufrió una interrupción en el envío de datos a los controladores de la misión desde su ordenador de a bordo, correspondientes al último sobrevuelo de Júpiter y su luna Io.
El problema -la imposibilidad de acceder directamente a la memoria de la nave espacial que almacena los datos científicos recogidos durante el sobrevuelo- se debió probablemente a un pico de radiación cuando Juno voló a través de una zona de la magnetosfera de Júpiter con alta intensidad de radiación.
Los controladores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y sus socios reiniciaron con éxito el ordenador y, el 17 de diciembre, pusieron la nave en modo seguro, un estado de precaución en el que sólo funcionan los sistemas esenciales.
