Los planetas se enfrían a medida que envejecen. Con el tiempo sus núcleos fundidos se solidifican y la actividad de generación de calor interno mengua. Cada vez son menos capaces de mantener el mundo habitable mediante la regulación del dióxido de carbono para evitar un calentamiento o una congelación desbocados.
Pero los astrónomos de la Universidad de Washington (UW) y la Universidad de Arizona han descubierto que para ciertos planetas del tamaño de la Tierra, la atracción gravitacional de un planeta compañero exterior podría generar suficiente calor - a través de un proceso llamado calentamiento por marea - como para prevenir eficazmente el enfriamiento interno, y extender la oportunidad de que el mundo interior albergue vida.
