El estudio está basado en datos recopilados hace más de 30 años por la misión Magallanes de la NASA. En la Tierra, la superficie del planeta se renueva continuamente gracias al constante desplazamiento y reciclaje de enormes secciones de corteza, llamadas placas tectónicas, que flotan sobre un interior viscoso. Venus no tiene placas tectónicas, pero su superficie aún se deforma por el material fundido proveniente del subsuelo.
