El sistema solar atravesó el complejo de formación estelar de Orión, un componente de la estructura galáctica de la Onda de Radcliffe, hace aproximadamente 14 millones de años.
Este viaje a través de una región densa del espacio podría haber comprimido la heliosfera, la burbuja protectora que rodea nuestro sistema solar, y aumentado la afluencia de polvo interestelar, lo que pudo influir en el clima de la Tierra y dejar rastros en los registros geológicos.
Los hallazgos, publicados en Astronomy & Astrophysics por un equipo internacional de investigadores dirigido por la Universidad de Viena, ofrecen un vínculo interdisciplinario fascinante entre la astrofísica, la paleoclimatología y la geología.
El viaje del sistema solar alrededor del centro de la Vía Láctea lo lleva a través de entornos galácticos variables. "Imagínelo como un barco que navega a través de condiciones variables en el mar", explica en un comunicado Efrem Maconi, autor principal y estudiante de doctorado en la Universidad de Viena. "Nuestro sol encontró una región de mayor densidad de gas al pasar por la Onda de Radcliffe en la constelación de Orión".