Los últimos descubrimentos en Cosmología sugieren cada vez con más fuerza que el Universo es capaz, de forma natural, de producir complejidad.
Pero Kelly Smith, investigador de la Universidad de Clemson, ha ido mucho más lejos con el trabajo que acaba de publicar en la revista Space Policy. De hecho, afirma que la vida en general, incluso la vida racional con su cultura tecnológica asociada, podría ser mucho más común de lo que pensábamos. Y lo que es más, esa tendencia universal posee connotaciones claramente religiosas y podría, incluso, haber establecido una base verdaderamente universal para el desarrollo de la moralidad.
Para llegar a estas conclusiones Smith, que es Biólogo evolutivo y filósofo, aplica los últimos desarrollos teóricos en Biología y Sistemas Complejos, y a través de ellos intenta dar nuevas respuestas a las grandes cuestiones morales que, hasta ahora, habían sido consideradas como algo exclusivo de los seres humanos.
