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| Ilustración de los módulos ópticos (de unos 30 cm cada uno) del detector KM3NeT de neutrionos, con una unidad de detección en la boya amarilla. (Foto: © Edward Berbee/Nikhef) |
Esta propiedad es lo que ha hecho que cientos de científicos e ingenieros de todo el mundo hayan trabajado durante años para construir y operar telescopios gigantescos que permitan estudiar el cosmos con este tipo de partículas. Estos telescopios también son ‘raros’. Su funcionamiento se basa en detectar una luz azulada (denominada luz Cherkenkov) que se emite cuando un neutrino interacciona cerca del detector y produce otras partículas.
