A menudo olvidamos que la Tierra está todo el tiempo siendo bombardeada por objetos del espacio. Y ahora, de acuerdo a NASA, el último gran meteorito que ha entrado a nuestra atmósfera no ha sido el de Chelyabinsk, sino uno que ha caído a finales del año pasado. Exactamente el 18 de diciembre.
El meteoro se desintegró en la atmósfera superior sobre el mar de Bering, frente a la península rusa de Kamchatka, liberando energía equivalente a diez veces la bomba atómica detonada en Hiroshima en 1945. El objeto, que habría tenido varios metros de diámetro, golpeó la atmósfera a unos 32 km/s y explotó a unos 25,6 km sobre la superficie de la Tierra.
"Eso fue un 40% del lanzamiento de energía de Chelyabinsk, pero fue sobre el mar de Bering, por lo que no tuvo el mismo tipo de efecto ni apareció en las noticias”, dijo Kelly Fast, gerente del programa de observaciones de objetos cercanos a la Tierra de NASA, a la BBC. "Esa es otra cosa que tenemos en nuestra defensa, hay mucha agua en el planeta", agregó.
