Cientos de filamentos -de entre 5 y 10 años luz de longitud- han sido descubiertos a lo largo del plano galáctico, apuntando al agujero negro supermasivo central de la Vía Láctea.
Se originaron probablemente hace millones de años, cuando el flujo de salida del agujero negro interactuó con los materiales circundantes.
A principios de la década de 1980, Farhad Yusef-Zadeh, de la Universidad Northwestern (Estados Unidos), descubrió unos gigantescos filamentos unidimensionales que colgaban verticalmente cerca de Sagitario A estrella, el agujero negro supermasivo central de nuestra galaxia.
