Un experimento con restos traídos por la Misión Apolo 17 revela que la Luna es más antigua de lo que se estimaba. El satélite tendría una edad aproximada de 4,460 millones de años en lugar de los 4,520 millones que se calculaban previamente.
Científicos de la Universidad de Chicago, Glasgow y Los Ángeles llevaron a cabo una nueva datación de los materiales de la Luna. Para ello, utilizaron cristales de circonio recolectados durante la misión lunar de 1972. Según los resultados, el material más primitivo de la Luna tiene aproximadamente 40 millones de años más de lo que se creía anteriormente.
El descubrimiento se debe a un nuevo método propuesto por los geólogos, que combina la tomografía con sonda atómica y la datación radiométrica tradicional. Se afiló el material lunar hasta un punto microscópico y luego se utilizaron láseres para evaporar los átomos de la superficie de la punta. Las partículas resultantes fueron analizadas en un espectrómetro de masas donde se determinó su velocidad. A partir de esta información, los científicos calcularon el peso de cada átomo y, por lo tanto, el material del que está compuesto.
El equipo se enfocó en el estudio de trazas de circonio. Este material fue uno de los primeros en cristalizarse después de la formación de la Luna, de acuerdo con estimaciones de los geólogos. Analizar el circonio lunar brinda la oportunidad ideal para investigar el origen del satélite y poner a prueba las teorías sobre su evolución.
En el artículo original, los investigadores explican que buscaron átomos de circonio que hubieran experimentado una desintegración radioactiva. Dentro de los cristales, encontraron uranio y su producto de descomposición, el plomo. A través del plomo pudieron determinar que la muestra tenía al menos 4,460 millones de años.






