Espirales, barradas, lenticulares, globulares... Los astrónomos llevan décadas clasificando las galaxias en familias según cuales sean sus formas y características. Millones de ellas han sido fotografiadas y muchos miles estudiadas y clasificadas hasta ahora. Sin embargo, entre todas las galaxias existe una que resulta especialmente difícil de observar. Y no se trata de una galaxia remota, sino de la más cercana que podamos imaginar. Tanto, que vivimos dentro de ella. La verdadera forma de la Vía Láctea, en efecto, sigue siendo un misterio. Y es que, desde dentro, no resulta sencillo hacernos una idea del conjunto. Es como intentar hacer un plano de la ciudad sin salir nunca de nuestra habitación.