Esquema de un disco de transición alrededor de una estrella del tipo de nuestro Sol. La emisión en rayos X desde la estrella central ilumina el disco. La irradiación ioniza el gas del disco. Ello provoca la aparición de vientos por fotoevaporación, que expulsan gas hacia el espacio exterior. Eventualmente, se abre un hueco («photoevaporative gap» en el dibujo) que desconecta el disco interno de la reserva exterior de gas y polvo. Una zona muerta («dead zone») dentro del disco interior («inner disk») impide que el material se precipite rápidamente hacia la estrella. Este proceso alarga la vida del disco interior. Crédito: MPIA.
Un grupo de astrónomos, dirigido por científicos del Instituto Max Planck de Astronomía, proponen y han comprobado un mecanismo que explica, por vez primera, la mayoría de las propiedades observadas en los discos de formación de planetas presentes alrededor de estrellas recién nacidas.
