Planeta enano Ceres.
Experimentos de impactos a hipervelocidad han aportado evidencia de que la intrigante materia orgánica descubierta en Ceres es autóctona y se formó probablemente en presencia de agua.
Uno de los hallazgos más interesantes de la misión Dawn de la NASA es que Ceres, el objeto más grande en el cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter, alberga compuestos orgánicos complejos.
El descubrimiento de moléculas alifáticas, que consisten en cadenas de carbono e hidrógeno, junto con la evidencia de que Ceres tiene abundante hielo de agua y puede haber sido un mundo oceánico, significa que este planeta enano podría haber albergado alguna vez los principales ingredientes asociados con la vida tal como la conocemos.
La forma en que se originaron los compuestos orgánicos alifáticos en Ceres ha sido objeto de intensas investigaciones desde su descubrimiento en 2017. Algunos estudios han concluido que un cometa u otro impactador rico en compuestos orgánicos los llevó a Ceres; otros indican que las moléculas se formaron en el planeta enano después de que sus materiales primordiales fueran alterados por agua salada. Pero independientemente de su origen, la materia orgánica de Ceres se ha visto afectada por los impactos generalizados que han marcado su superficie.




