Hace ya una década, Stephen Hawking avisaba de que una de las posibles razones para la aparente escasez de vida inteligente en nuestra galaxia es la alta probabilidad de que asteroides, o cometas, choquen contra los mundos habitados, acabando con la vida antes de que pueda desarrollarse lo suficiente. Ahora, un equipo de astrónomos de la Universidad de Buckingham afirma que el descubrimiento, durante las dos últimas décadas, de cientos de cometas gigantes (llamados "Centauros") en las fronteras externas de nuestro sistema planetario implica que esos objetos suponen una amenaza mucho mayor para la vida que los propios asteroides.
