Imágenes de los cúmulos M13 (izquierda) y M3 (derecha). Créditos: ESA-Hubble & NASA. G. Piotto et al.
La gran mayoría de las estrellas del Universo –cerca del 98 por ciento, incluido nuestro Sol– terminarán su vida como enanas blancas, esto es, la etapa final de su evolución en la que se van volviendo cada vez más frías y menos luminosas, desvaneciéndose de manera gradual hasta oscurecer. El paradigma vigente indica que el ritmo de envejecimiento es igual para todas ellas, por lo que se las considera “relojes cósmicos” útiles para inferir edades de otros objetos de nuestra galaxia y de poblaciones estelares cercanas. Sin embargo, un hallazgo que se reporta hoy en la prestigiosa revista científica Nature Astronomy cambia la comprensión sobre cómo es el envejecimiento de estos astros y postula que en algunos casos puede demorar cerca del doble de tiempo que resulta de los modelos estándar. El trabajo fue encabezado por expertos de la Universidad de Bolonia, Italia, y contó con la participación del investigador del CONICET Leandro Althaus, del Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP).
El estudio se basó en observaciones profundas realizadas con el telescopio espacial Hubble –un proyecto conjunto de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA)– sobre dos cúmulos globulares de estrellas, denominados M3 y M13, ubicados a 33 mil y 25 mil años luz de la Tierra, respectivamente, en las constelaciones de Canes Venatici y Hércules. Se trata de dos sistemas “casi mellizos”, ya que comparten muchas propiedades físicas: la edad, su masa total y el contenido de metales, es decir su composición general, y el hecho de que las estrellas que los componen nacieron al mismo tiempo. “En lo que difieren es en las características de la población estelar de cada uno que se encuentra a punto de ingresar en la etapa de enana blanca. Esto hace que juntos se configuren como un laboratorio natural perfecto para comparar cómo las enanas blancas envejecen en cada uno de los cúmulos”, comenta Althaus.
