El rover Curiosity de la NASA ha reunido pruebas suficientes para demostrar que algunos de los meteoritos que caen la Tierra y que se creía que procedían de Marte, sí tienen su origen en el planeta rojo. El hallazgo se ha realizado a través de la medición de los componentes de la atmósfera marciana y, según los datos recogidos, la clave para distinguir un meteorito marciano de otros tipos es el gas argón.
Los expertos utilizaron el instrumento de Análisis de Muestras de Curiosity (SAM) para analizar las proporciones entre el Argón 38 y el Argón 36 que aparecen en la atmósfera marciana. Así, descubrieron que ésta contiene mucho más Argón 38, ya que es más pesado y no se pierde en el espacio en la medida que lo hace el 36.
