Mientras el astronauta Gene Cernan estaba en la superficie lunar durante la misión Apolo 17, su traje espacial recogió una gran cantidad de polvo lunar. Créditos: NASA.
El polvo lunar no es análogo al terrestre, es ubicuo, abrasivo, y se adhiere a todo. Es tan dañino que incluso rompió la aspiradora que la NASA diseñó para las misiones Apolo que limpiaba el polvo lunar de los trajes espaciales.
Con el regreso a la Luna y su órbita, la NASA deberá gestionar el polvo ya que también es peligroso para las personas. El primer paso es saber cuánto hay en un momento determinado. El desarrollo de esa tecnología es aprovechable en la Tierra en la lucha contra la contaminación del aire.
