La nebulosa planetaria NGC 2392. Fuente: IAA.
Todas las estrellas con una masa inferior a ocho veces la del Sol terminarán su vida como nebulosas planetarias, formadas por una estrella central –el núcleo “pelado” de la estrella tras la expulsión de sus capas exteriores– rodeada de una envoltura fluorescente. Estas nebulosas pueden presentar formas esféricas, bipolares o de gran complejidad y, aunque todavía se desconoce por qué se desarrolla una forma u otra, los indicios apuntan a la participación de chorros bipolares de material lanzados por la acción de una estrella compañera. Un grupo de astrónomos encabezado por el IAA-CSIC ha conseguido trazar el chorro bipolar de la nebulosa planetaria NGC 2392 hasta su estrella central, demostrando así que el proceso de lanzamiento del chorro sigue aún activo.
