MADRID, 31 Jul. 2025 (Europa Press) - Movimientos sísmicos y no impactos de meteoritos fueron los responsables de los cambios en el paisaje lunar en el valle Taurus-Littrow, donde alunizaron los astronautas del Apolo 17 en 1972. Es la conclusión de un nuevo estudio publicado en Science Advances que, según sus autores, podría afectar a las condiciones de seguridad de futuras misiones lunares y el establecimiento de bases a largo plazo en la Luna.
Los científicos analizaron la evidencia del lugar de alunizaje del Apolo 17, donde los astronautas de la NASA recolectaron muestras de desprendimientos de rocas y deslizamientos de tierra probablemente provocados por sismos lunares. Al estudiar la evidencia geológica, los investigadores pudieron estimar la intensidad de estos antiguos sismos lunares e identificar su origen más probable. "No contamos con instrumentos de medición de movimiento intenso que permitan medir la actividad sísmica en la Luna como en la Tierra, por lo que tuvimos que buscar otras maneras de evaluar la magnitud del movimiento del terreno, como la caída de rocas y los deslizamientos de tierra que se movilizan con estos eventos sísmicos", explicó en un comunicado el coautor Nicholas Schmerr, profesor asociado de la Universidad de Maryland.