Un equipo de astrónomos ha observado las regiones centrales de la nebulosa Trífida con la cámara OMEGA 2000, montada en el telescopio de 3.5 metros del Observatorio de Calar Alto, y ha comparado sus datos en el infrarrojo cercano con imágenes "más rojas" tomadas desde el espacio (la atmósfera de la Tierra es opaca en los rangos de longitud de onda del infrarrojo medio y lejano), que permiten ver el universo más polvoriento y frío.